Cambio constante de tareas

Sé que estoy perdiendo el enfoque cuando estoy constantemente saltando de una tarea a otra.

Esto es una “bandera roja” para mí, una señal de que estoy haciendo algo mal. Tú también lo has hecho: cambiar de una pestaña del navegador a otra, abrir varios correos electrónicos y otros mensajes, comprobar esto y aquello. Sin concentración, mucho estrés, mucho agotamiento mental sin realmente hacer nada.

Significa que me he perdido en una cadena de distracciones sin fin y no soy realmente consciente de lo que estoy haciendo.

Cuando se muestra esta bandera roja, tengo algunas soluciones simples:

  1. Evaluar lo que es importante. ¿En qué debería estar realmente trabajando ahora mismo? Sé que no es el millón de pequeñas cosas. Es algo grande que probablemente estoy evitando. A menudo, esto significa dar un paso atrás para volver a examinar mis prioridades.
  2. Simplificar. El cambio constante a menudo significa que estoy sobrecargado. He asumido demasiado. Necesito dejar de lado la idea de que voy a hacer todo y concentrarme en lo que realmente puedo hacer hoy. Eso podría significar enviar un correo electrónico o llamar a la gente para decirles que no puedo hacer algo hoy (o esta semana). Dejo ir las tareas o los proyectos, decido que no son importantes y los tacho de mi lista o los pongo en una lista “más tarde” que veré la próxima semana. Simplificar me ayuda a volver a concentrarme.
  3. Limpiar todo. Si tengo una tarea en la que concentrarme, me gusta borrar todas las pestañas o cerrar el navegador y cualquier otra cosa que no necesite hacer en este momento. Y solo tengo una tarea frente a mí. Esto hace una diferencia enorme. Cuando limita sus opciones, realmente se vuelve bueno en apegarse a lo que hay allí.
  4. Quédate con el momento. A menudo nos perdemos al apresurarnos entre tareas. Cuando lo borro todo, trato de mantenerme con esta tarea y hago todo lo posible por ser consciente de mis impulsos de ir a comprobar algo o cambiar a algo más cómodo pero menos importante. Soy consciente de mis pensamientos, de las respuestas de mi cuerpo a lo que estoy haciendo. Este enfoque, entonces, se convierte en un ejercicio de atención plena.

La práctica de simplificar, aclarar las cosas y mantenerme en lo que estoy haciendo es increíblemente útil y algo que aún no he dominado.

En mi experiencia, es un proceso de dejar ir y aceptar.

Dejar ir todos los pequeños impulsos de estar al día, de estar al tanto, de hacer todo, de decir que sí a todo.

Y aceptar este momento presente como es y permanecer con él.

Este dejar ir y aceptar, por cierto, es el secreto de la felicidad y la paz. Vale la pena practicar.