La otra persona nunca es el problema

Cada día, de innumerables formas pequeñas, culpamos a otras personas por nuestras frustraciones.

Nos irritan, no hacen las cosas de la manera correcta, son incompetentes, groseros, desconsiderados, malos conductores, demasiado lentos, no ordenados, aburridos, indiferentes.

Y, sin embargo, siempre nos frustraremos si mantenemos esta mentalidad.

Siempre estaremos enojados, ofendidos, heridos, decepcionados. No habrá fin a las ofensas que la humanidad puede tomar contra nosotros, siempre y cuando decidamos que todos los demás están equivocados, todo el tiempo.

No son el problema.

La otra persona nunca es el problema.

Esta es una lección que aprendí de Charlotte Joko Beck en su libro, Everyday Zen. El problema es nuestra reacción. El evento externo (alguien es grosero contigo) siempre ocurrirá, todos los días, a menudo varias veces al día. No podemos evitar que los demás sean groseros, pero podemos cambiar nuestra forma de reaccionar.

Si podemos reaccionar de una manera más tranquila y pacífica, seremos más felices. Entonces actuaremos de una manera más compasiva, sonreiremos, y tal vez la otra persona se transforme un poco por este acto de compasión.

He aquí una breve guía a reaccionar pacíficamente:

  1. Cuando te das cuenta usted mismo se siente ofendido, frustrado, enojado, irritado, decepcionado… pausa. Toma un respiro.
  2. No actúes. Actuar con ira es dañino.
  3. Examina la idea tienes sobre cómo deben actuar. Te aferras a esta idea y está en conflicto con la realidad. Mientras te aferres a fantasías que no estén en consonancia con la realidad, te sentirás frustrado. Intente cambiar toda la realidad para que coincida con sus expectativas; avíseme cuando finalmente tenga éxito.
  4. Lanza tus expectativas al océano.
  5. Sonrisa. Acepta a la persona que tienes delante y a ti mismo como un ser humano imperfecto.
  6. Actuar con compasión. Cuando dejas de culpar a la persona por no actuar perfectamente, puedes responder de manera apropiada y con compasión. Aceptar la realidad no significa que no tomes medidas, solo significa que dejas ir la frustración. En cambio, puede actuar de manera apropiada y estar más centrado en sus acciones.

Pregunta: ¿Qué pasa si las personas en las que confía son descuidadas o irresponsables? ¿No son ellos el problema, entonces? Sí, la otra persona es descuidada o irresponsable. Y esta es la realidad, siempre será así. No puede cambiar eso, por lo que la pregunta es, ¿cómo lo manejará? Puedes enfurecerte y enojarte con ellos, o puedes dejar de lado las expectativas, respirar y actuar apropiadamente dentro de esta realidad.

Lanza tus expectativas al océano, sonríe y actúa con compasión. La otra persona, por muy grosero que sea, nunca lo verá venir.